Tratamiento
Opciones terapéuticas
No farmacológicas:
1. Alarmas de enuresis. La alarma consiste en
un detector de humedad, en contacto con
el niño, y conectado a un dispositivo que
emite una fuerte señal cuando el detector
es activado. Pretende despertar al niño en
el momento de la enuresis para que vaya
aprendiendo a reconocer de forma gradual
el vaciado inminente de la vejiga y se
levante al baño. Es eficaz en el 60-70% de
los casos, con una tasa de recaída del 5-
30%, que puede reducirse si se indica el
consumo de grandes cantidades de líquido
durante la tarde para provocar enuresis
después del éxito inicial.
2. Otras técnicas de condicionamiento. Además
de la alarma han sido utilizadas otras técnicas de condicionamiento. El llamado
“entrenamiento de cama seca” incluye
levantar regularmente al niño varias veces
durante la noche, y se ha recomendado,
con discrepancias, como complemento a
la alarma. También han mostrado alguna
utilidad las técnicas de biofeedback, que
pretenden enseñar al paciente a inhibir las
contracciones del detrusor.
3. Ejercicios de distensión vesical. El retraso
progresivo de la micción ayuda a aumentar
la capacidad funcional vesical. Su
principal indicación es el refuerzo de las
técnicas de condicionamiento o del tratamiento
farmacológico.
4. Otras intervenciones no farmacológicas. El
tratamiento de la encopresis y/o del estreñimiento
ha mostrado su eficacia para la
corrección de la enuresis dada la asociación
entre estreñimiento e hiperactividad
del detrusor. Análogamente, la ortodoncia
y la cirugía correctora de la obstrucción
de vías respiratorias altas pueden
ser curativas en los niños enuréticos que
roncan. Se ha publicado también en alguna
ocasión que son útiles, para tratar la
enuresis la acupuntura, la hipnosis y las
dietas hipoalergénicas.
Farmacológicas:
1. Desmopresina. Análogo sintético de la
vasopresina sin efecto vasoconstrictor y
vida media corta. Actúa reduciendo el
volumen de orina durante la noche.
Eficacia del 40-80%, pero con una tasa de
recaídas alta que puede disminuirse con
una retirada gradual.
• Dosis: 20-40 mg por vía intranasal ó
0,2-0,4 mg por vía oral.
• Posología: dosis única al acostarse.
• Duración del tratamiento: 3-6 meses
inicialmente.
• Sin efectos secundarios graves, salvo
intoxicación hídrica si se acompaña de
ingesta excesiva de líquidos.
2. Oxibutinina. Anticolinérgico y relajante
muscular. Actúa disminuyendo la hiperactividad
del detrusor y aumentando la
capacidad vesical. Ha mostrado eficacia
en, aproximadamente, la mitad de los
enuréticos resistentes a las alarmas y a la
desmopresina.
• Dosis: 10-20 mg/día.
• Posología: cada 12 ó 24 horas.
• Duración del tratamiento: 3-6 meses
inicialmente.
• Efectos secundarios: sequedad de boca,
vértigo y estreñimiento. La acumulación
residual de orina que puede provocar
aumenta el riesgo de infección
urinaria. Es previsible que un nuevo
fármaco, la tolterodina, con igual eficacia,
pero menos efectos secundarios,
sustituya progresivamente a la oxibutinina.
3. Imipramina y otros antidepresivos tricíclicos.
Su utilidad en el tratamiento de la enuresis
parece tener relación con su actividad
anticolinérgica y relajante muscular, con
su influencia sobre las características del
sueño, y con su probable efecto antidiurético.
Es eficaz en el 50% de los niños enuréticos,
pero la tasa de recaídas tras su retirada
es muy elevada.
• Dosis: 0,9 – 1,5 mg/kg/día por vía oral.
• Posología: dosis única, 1 ó 2 horas
antes de acostarse.
• Duración del tratamiento: 3-6 meses.
Retirada paulatina en 3 ó 4 meses.
• Efectos secundarios: ansiedad, insomnio
y cambios en la personalidad. Su
sobredosificación provoca arritmias
cardiacas graves, hipotensión y convulsiones.
5. Otras modalidades terapéuticas farmacológicas.
Existen algunas evidencias científicas,
todavía por confirmar, sobre la utilidad en
el tratamiento de la enuresis de los andrógenos,
la seudoefedrina y los inhibidores
de la síntesis de prostaglandinas.










